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Agricultura
sostenible
Últimamente se ha venido
hablando mucho sobre la sostenibilidad de la agricultura y los
perjuicios que una producción intensiva puede producir.
Pues bien, con esta carta abierta no pretendemos convencer a
nadie, sino proporcionar una información que creemos que
no está llegando hasta el consumidor y que es fundamental
para que cada uno pueda crearse su propia opinión.
En primer lugar, creemos que es importante destacar que "agricultura
ecológica" no es un sinónimo de sostenibilidad.
Sin duda es una opción, es una forma de concebir el entorno
agroindustrial tan válida como cualquier otra pero, por
supuesto, no es la única.
En algunos medios se ha acusado a la agricultura y ganadería
intensivas de ser "impactantes", lo que resulta totalmente
incierto ya que siempre se desarrollan bajo las normas de protección
medioambiental y de bienestar animal, haciendo unos enormes esfuerzos,
en todos los sentidos, a la hora de ajustar las producciones
a estos criterios.
Los criterios del Modelo de Producción Europeo en lo que
se refiere a la producción de alimentos sanos y seguros,
sostenibles con el medio ambiente y con el cumplimiento del bienestar
animal, son escrupulosamente respetados por los productores españoles.
Además, hay que considerar que estas explotaciones dan
trabajo a un gran número de personas que residen en zonas
desfavorecidas que, sin este tipo de recursos, se verían
afectadas por un alto riesgo de despoblación.
Por otra parte, hay que destacar que el espacio disponible para
cultivos en nuestro planeta está limitado y que la población
mundial alcanzará los 9.000 millones de personas en unos
cuantos años por lo que, la producción de los alimentos
necesarios para cubrir las necesidades de todos ellos, es un
reto que debemos afrontar de manera realista.
Tampoco hay que olvidar que estos procesos productivos tienen
una serie de beneficios económicos -mejoran la productividad,
optimizan el uso de insumos, aportan eficiencia a los procesos
productivos e incorporan valor añadido a los productos-,
también beneficios medioambientales -optimizando el uso
de los recursos naturales, reduciendo las emisiones de GEI y
residuos por unidad de producción y combatiendo los estreses
en los cultivos mediante tecnologías que reducen el impacto
medioambiental- y por supuesto beneficios sociales, al contribuir
al desarrollo del entorno rural y mejorar la seguridad -en cantidad,
accesibilidad y calidad- en el abastecimiento alimentario.
Como decíamos al principio de esta carta, no queremos
convencer a nadie, pero los hechos analizados de forma imparcial,
muestran un escrupuloso cumplimiento de todas las normas y que
los alimentos así producidos cuentan con todas las garantías,
no sólo por el compromiso adquirido con la sociedad actual,
sino con el futuro de nuestro planeta.
Plataforma
Tecnológica de
Agricultura Sostenible
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